sábado, 5 de junio de 2010

Encontrar las cosas en el cielo I: Ángulos en el cielo

Para los principiantes es difícil encontrar en el cielo los objetos que quieren observar. A veces es tan difícil que resulta frustrante. Hay que decir para los aficionados más avanzados es sólo un poco menos difícil. Pero es una técnica que se aprende, y en agún sentido se aprende a disfrutarla. Lo que se aprende es a navegar por el cielo pasando de un objeto a otro, acercándonos a nuestro destino. Es algo que se aprende practicando, por supuesto, pero hay unas pocas herramientas básicas que se pueden explicar de manera teórica.

Aquí comienza una serie de cuatro posts para aprender a navegar por el cielo.

La esfera celeste

En primer lugar, conviene acostumbrarse al cielo como un lugar bidimensional, como una superficie, como un mapa. Todos sabemos por supuesto que el universo es tridimensional, que es enorme, que no estamos en el centro, etcétera. Pero desde todo punto de vista práctico la tercera dimensión, la distancia a la que es encuentran los objetos celestes —la profundidad de los cielos— está tan alejada de la experiencia que el cielo es efectivamente bidimensional, y específicamente una esfera, la esfera celeste que nos rodea.
Conviene empezar diciendo, entonces, que las distancias entre los objetos de la esfera celeste se miden en ángulos. No en unidades de longitud. A veces uno escucha entre principiantes diálogos del tipo: “¿Ves esa estrella?” “¿Cuál?” “Esa, que está a un par de centímetros a la izquierda de la más brillante”. Esto no tiene ningún sentido. Las distancias entre objetos en la esfera celeste se miden en ángulos. Hay que acostumbrarse. El ángulo que mide la distancia entre la estrella A y la estrella B es el que tiene por vértice el centro de la Tierra y cuyos lados apuntan hacia las estrellas A y B. El centro de la Tierra no resulta demasiado cómodo para observar desde el jardín de casa, ¿no?. Por suerte, da lo mismo medir estos ángulos con el vértice en nuestro ojo (excepto para la observación de la Luna, que está bastante cerca, pero nadie necesita ayuda para encontrar la Luna...).

Ángulos en el cielo

Hay una manera muy sencilla de medir aproximadamente estos ángulos en el cielo. Es una técnica que resulta muy útil para navegar en el cielo con ayuda de un mapa celeste para llegar a donde queramos. Extendiendo el brazo y separando los dedos pulgar y meñique, el ángulo entre los extremos de los dedos es de unos 20°. Así que dos estrellas que podamos ubicar justo en las puntas de estos dedos se encuentran a 20° una de la otra.
Asimismo, formando un puño tenemos un ángulo de unos 10° entre el borde del lado del pulgar y el borde del lado del meñique. Y el ancho del pulgar mide aproximadamente dos grados, mientras que el ancho de la uña del meñique nos da una medida de un grado (¡el doble de la Luna, aunque parezca mentira!). Puede haber pequeñas variaciones personales, pero no importa mucho si uno es adulto o niño, alto o bajo. Ningún astrónomo profesional usaría sus manos de esta manera para su trabajo científico, por supuesto, pero para nuestros fines es perfectamente suficiente. Si alguien muy detallista quiere saber exactamente cuánto valen estos ángulos usando su propia mano, no tiene más que usar un metro y la trigonometría aprendida en la escuela secundaria.

Continúa con Coordenadas celestes...

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