sábado, 11 de septiembre de 2010

Instrucciones para mirar la Luna

Observar la Luna tiene algo especial. Por algo Galileo la eligió para estrenar su primer telescopio astronómico. La Luna no sólo es cambiante (algo raro en los cielos inmutables) sino que está llena de lugares interesantes para observar, suficientes para pasarse la vida explorando sin cansarse. Además, es fácil de encontrar en el cielo, y por eso es un objeto de observación ideal para principiantes. Finalmente, como es tan brillante se la puede observar perfectamente desde una gran ciudad.

¿Por dónde empezar? Hay tantos sitios interesantes que no es fácil decidirse. Uno puede simplemente poner un ocular de gran aumento y, dejándose llevar por la imaginación, pensar que está sobrevolando la superficie, a punto de alunizar. Pero no cuesta mucho familiarizarse con la geografía (¿o la selenografía?) básica, que puede distinguirse observando la Luna con un par de binoculares. En las imágenes que acompañan la explicación (una imagen sintética hecha con Celestia y una foto; a ver si se dan cuenta cuál es cuál) he puesto el sur de la Luna hacia arriba, ya que así la vemos desde el hemisferio sur. Haga click para agrandarlas, como siempre.


Todo el mundo sabe que en la Luna hay regiones brillantes y zonas oscuras, ya que se las distingue a simple vista. Las zonas oscuras son los mares. No son de agua salada como los de la Tierra, por supuesto. Los mares de la Luna son planicies de lava basáltica, resultado de la fusión de la corteza lunar en un pasado lejano, cuando el sistema solar estaba en formación. La roca fundida borró la geografía anterior, alisando la superficie. Los cráteres que vemos sobre los mares son el resultado de bombardeos meteoríticos posteriores. Los mares están mayoritariamente en el hemisferio de la Luna que apunta permanentemente haia la tierra, por razones que no están por completo aclaradas.

Durante la luna llena se distinguen perfectamente los mares que marqué en la primera imagen, y que tienen nombres muy poéticos. Mare Imbrium (Mar de la Lluvia) es grande y redondo. Serenitatis (Mar de la Serenidad) está a su lado, también redondo y algo menor. Pegado a Serenitatis, con forma de corazón, está Mare Tranquilitatis, el Mar de la Tranquilidad donde aterrizó el Águila, el módulo lunar del Apolo 11, llevando por primera vez gente a otro mundo el 20 de julio de 1969. Más chiquito, pero fácil de distinguir porque  está bien separado de Tranquilitatis, está Mare Crisium, el Mar de las Crisis. ¡Excelente nombre! ¿A quién se le habrá ocurrido? Del otro lado del disco lunar, y medio unido a Imbrium, está el más grande de los mares de la Luna. Es tan grande que no se llama "mare", sino Oceanum Procellarum, Océano de las Tormentas. Es, de todos modos, ¡más chico que el Mar Mediterráneo de la Tierra!

Las regiones brillantes, por su parte, son las "tierras altas" de la Luna. La mayor parte del hemisferio sur lunar es así. Son regiones mucho más cubiertas de cráteres que los mares. Un lugar que se destaca en medio del caos de cráteres es el notable cráter Tycho, cercano al polo sur. Durante la luna llena se lo ve rodeado por una falda oscura, en el centro de un sistema de rayos de miles de kilómetros de largo, como se ve aquí. Ambos son efectos secundarios de la explosión causada por el meteoro que creó el cráter al caer sobre la Luna. Tycho es uno de los puntos más brillantes de la superficie de la Luna. Tanto, que la gente de buena vista puede verlo a ojo desnudo. Otro cráter notable, éste ubicado en medio de un mar y por lo tanto rodeado de suelo oscuro, es Copérnico. También tiene un enorme sistema de rayos a su alrededor.

Durante la luna llena vemos el suelo lunar a pleno sol, lo cual "aplasta" mucho el relieve. En las fases parciales la superficie de la Luna se ve muy distinta, porque el juego de luces y sombras de la iluminación oblicua permite distinguir el relieve. Los cráteres Tycho y Copérnico, por ejemplo, se ven completamente diferentes en las fases de iluminación parcial. Otro día nos nos ocuparemos de ellas.

El próximo sábado, 18 de septiembre, habrá un Día Internacional de Observación de la Luna. No se lo pierdan.

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5 comentarios:

  1. Te felicito muy bueno, claro y ameno el relato, animo un grupo de chicos en cuestiones ambientales, realizamos campamentos al aire libre en lugares donde aun se puede observar la vía láctea, sé que me va a servir lo que enconntre en este blog... mil gracias

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  2. Excelente!!!! muy didactico...al entender dan ganas de mirar y descubrir cada una de las zonas mencionadas . GRACIAS!!!

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  3. GRACIAS POR ILUSTRARNOS!! MI NOVIA MCM ES FAN DE LA LUNA. RHC

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  4. ¡Me alegra que les guste y lo aprovechen! Pronto vendrá una segunda parte, pero primero practiquen la luna llena ;-)

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  5. GENIAL CHICO, SOY DE LA ASOCIACIÓN ASTRONÓMICA MAGALLANES DE JEREZ DE LA FRONTERA Y ME FASCINA TU ARTÍCULO ADEMÁS DE LAS ESTRELLAS. SALUDOS

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