sábado, 26 de febrero de 2011

La Vía Láctea austral

La Vía Láctea austral se pone linda en esta época. Esta foto muestra la región alrededor de la Cruz del Sur, una constelación que todo el mundo sabe reconocer. En medio de tantas estrellas no es fácil encontrarla... Está justo debajo del centro de la imagen, a la izquierda de la mancha oscura que forma el Saco de Carbón. Después de unos meses en que tuvimos a la Cruz patas para arriba, ahora está de costado y empieza a enderezarse (la foto es del mes pasado, así que todavía está un poco cabeza abajo). (Click en la imagen para agrandarla.)

Aquí está recortado el detalle. La Cruz se ve de costado, con la "cabeza" hacia la izquierda (el Norte). La estrella que forma este extremo, Gamma Crucis o Gácrux, es una gigante roja. A su derecha (el extremo del brazo derecho de la Cruz) está formado por Beta Crucis, llamada Mimosa. Sí: Mimosa. ¿No es genial? Alfa Crucis, la estrella brillante del pie de la Cruz, está en el borde del Saco de Carbón. Esta mancha oscura no es un región sin estrellas, sino una nebulosa oscura que oculta la luz de las estrellas que brillan detrás y dentro de ella. Es la nebulosa oscura más grande del cielo, y sólo es visible desde latitudes australes. En esta foto se ven filamentos que la cruzan, indicando zonas de mayor densidad de gas y polvo fríos. Cuando digo frío quiero decir fríiiiioooo: apenas por encima del cero absoluto de temperatura, -273C. Otros filamentos de oscuridad cruzan la Vía Láctea aquí y allá. En estas nubes hay de todo. Hidrógeno y helio, por supuesto, pero además agua, amoníaco, monóxido de carbono, formaldehído, polvo submilimétrico... Es lo que queda de generaciones anteriores de estrellas, y es el material con que se forman nuevas estrellas y planetas. La Galaxia recicla todo.

Hacia arriba y la izquierda se ve una región más densa de estrellas (porque miramos justo a lo largo de la curva de un brazo espiral de la Galaxia). Es la región alrededor de Eta Carinae, incluyendo la nebulosa extraordinaria que la rodea (de color rosado) y los varios cúmulos estelares que la guarnecen, y otras maravillas. En esta versión anotada están señalados. Nadie debe dejar de observar estas maravillas antes del invierno. Es la región más impresionante del cielo, austral o septentrional. Con binoculares o pequeños telescopios. (Está también marcada la posición de la galaxia NGC 4945 de la semana pasada, y cerca de ella algo raro; no sé lo que es, tal vez otra galaxia. Tendré que observar.) También se ve que la franja de la Vía Láctea es más ancha abajo que arriba. ¿Por qué? Porque la Galaxia es un disco abultado en el centro (como NGC 4945, sin ir más lejos ;-) ), y el centro está hacia el lado de abajo de la foto (más abajo que el horizonte, en esta época, pero ya se verá en invierno).

Esta foto está tomada sin guiar, de manera que el movimiento del cielo es aparente, especialmente en el ángulo inferior izquierdo, en la dirección que marca la flecha.

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sábado, 19 de febrero de 2011

Unos fotones bien añejos

Esta belleza es una de las joyitas poco conocidas del cielo austral. NGC 4945 es una galaxia espiral que vemos de costado, muy cerca de la estrella Xi1 Centauri, de magnitud 5, apenas "arriba" de la Cruz del Sur. Es una galaxia muy parecida a la Vía Láctea: tiene un núcleo compacto y brillante, regiones de intensa formación estelar y vastas nubes de polvo que atraviesan sus brazos espirales. Como la Vía Láctea, alberga cientos de miles de millones de estrellas. Se puede clickear la imagen para agigantarla, por supuesto.

NGC 4945 es una galaxia cercana, astronómicamente hablando. Pertenece a un grupo de galaxias que vemos en la región del Centauro (ver acá al lado para ubicarse), donde también está la famosa Centaurus A, que no tardará en aparecer por acá. Apenas 11 millones de años luz la separan de nosotros. Claro que es bastante más lejos que las Nubes de Magallanes que también fotografié recientemente, que están en nuestro Grupo Local de galaxias a 150 mil años luz.

Esta imagen es un montaje de 4 fotos de 5 minutos cada una, dando un total de 20 minutos de exposición, tomadas desde un sitio bien oscuro a 40 km de Bariloche. Con la cámara montada en el foco del telescopio se tiene un campo de sólo 1 grado de ancho, como la uña del dedo meñique con el brazo extendido (más o menos como la letra "o" de "Centauro" en la imagen). La única estrella visible (con dificultad) a simple vista en ese pedacito de cielo es la ya mencionada Xi1 Cen, que es esa estrella azulada bien brillante de la foto. Todas las demás estrellas son invisibles a ojo desnudo, así como las galaxias.

Sí, galaxias, en plural, porque en la foto hay más galaxias, como se ve en esta versión anotada (también clickeable). Once millones de años no es nada. Errante en las sombras, la mirada febril (?) encuentra en el ángulo inferior izquierdo, asomándose detrás de una estrella de magnitud 8, la galaxia NGC 4945A. Con magnitud 13, sus millones de soles combinados brillan 100 veces más tenues que la estrellita. Claro: está a 62 millones de años luz. Cuando esos soles emitieron sus rayos en nuestra dirección, los mamíferos recién nos estábamos recuperando del susto de la extinción de los dinosaurios.

Hay más, como se ve en la foto anotada: cerca del borde derecho vemos otra espiral de canto, ESO 219-022, que tiene una pequeña compañera que apenas se distingue, PGC 44996. Están a 76 millones de años luz. Si no hubiera sido por su presencia en el catálogo de Cartes du Ciel, ésta última se me escapaba. ¿Será como una nube de Magallanes de la ESO 219-022? Acá se las ve juntitas en una foto del Observatorio Europeo Austral (tomada con una tecnología muy superior a la mía, vale aclarar).

Y aún más. Tenemos a la ESO 219-025 brillando muy tenuemente cerca del extremo norte de NGC 4945, y que me tomó por sorpresa. También casi se me escapa, pero la encontré gracias a Cartes (captura de pantalla aquí al lado). Los catálogos no reportan su distancia, pero sí su velocidad. Este gigantesco racimo de sistemas estelares, gas, polvo y otras yerbas huye de nosotros a 8830 kilómetros por segundo. Yep, por segundo. Usando la constante de Hubble, nos da una distancia de... 122 megaparsecs, o sea 400 millones de años luz.

400 millones de años luz.

3 800 000 000 000 000 000 000 kilómetros.

A riesgo de resultar reiterativo diré que esos fotones, esos mismos fotones que entraron a mi telescopio y capturé con mi cámara, mientras guiaba sutilmente el movimiento del equipo y el Fresco cronometraba la exposición, esa misma luz de soles distantes que atravesó abismos insondables de espacio vacío, fue emitida cuando acá andábamos por el Devónico, y los primeros peces y plantas se aventuraban fuera de los mares. Acá está de nuevo. Apenas se la distingue de las estrellas.

Para volver a la Tierra, una foto del esforzado equipo astrofotográfico esperando la noche junto al río Limay.


Nota sobre catálogos. Para la identificación de las galaxias me basé en el excelente Cartes du Ciel, como ya dije. Pero vale la pena mencionar también un par de herramientas más. Por un lado la referencia obligada: el Centro de Datos Astronómicos de Estrasburgo, que tiene ahora un buenísimo atlas multi-longitud de onda on-line, Aladin, así como todos los catálogos "oficiales" de la ciencia astronómica fácilmente accesibles en el nuevo portal CDS (los viejos Simbad y Vizier siguen disponibles). Finalmente, hay un sitio extraordinario, WikiSky, que funciona como atlas multi-imágenes y como interfase clickeable del CDS. Están juntando fondos para seguir funcionando, así que si les gusta y tienen para dar, den.

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sábado, 12 de febrero de 2011

Una invernada en los hielos

Cuando descubrí las fotos que acababan de llegar de Saturno con la famosa tormenta estaba procesando unas imágenes de Encélado. Como la tormenta era algo más urgente (por ser un evento transitorio y único) la nota sobre Encélado quedó en suspenso. (Bueno, debe ser transitorio, pero todavía no terminó! En Flickr puse un montaje de su evolución, aquí y aquí.) Y ahora, lo que quería comentar sobre Encélado.

Cassini, en su incesante revoloteo del sistema saturniano, ha sobrevolado más de una vez Encélado, un pequeño mundo de hielo de 500 km de diámetro. El 21 de diciembre (el mismo día del eclipse de Luna y de la eclosión de algas en el Mar Argentino) Cassini voló rasante a apenas 50 km del polo norte de Encélado. Sacó unas cuantas lindas fotos. Entre las que más me gustaron están las que muestran esta región variopinta, fotografiada a unos 25000 km de distancia, cuando Cassini ya se alejaba de Encélado. Es una imagen en "colores representativos", que compuse con fotos tomadas a través de filtros claro, ultravioleta e infrarrojo (gentileza del JPL, que pone a disposición del público las imágenes de Cassini a medida que llegan a la Tierra). La imagen cubre unos 150 km x 150 km, de manera que cada pixel es algo más de una hectárea (esta foto y todas las demás pueden clickearse para agrandarlas). Siga el link de aquí abajo para leer el resto de la nota.

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sábado, 5 de febrero de 2011

Estrellas brillantes

En estos días de verano hay un impresionante despliegue de estrellas brillantes. Después de fotografiar la luna llena hace poco desde el balcón de casa se me ocurrió tomarles unos retratos individuales, para ponerlas una junto a otra. Este es el resultado. En el cielo no se las ve así, ¡claro que no! Las acomodé en una pseudo-constelación ortogonal. Pero los más atentos reconocerán la forma de Orión, con las Tres Marías en el medio.

Aquí están con sus nombres y unos pocos datos. Sirio es la estrella más brillante del cielo, y Canopus es la segunda. Rigel y Betegeuse son la 6a y la 8a. Esta última aparece en las noticias últimamente, con predicciones apocalípticas. No les hagan caso.

En fotos como ésta se destaca el color de las estrellas, que a simple vista a veces pasa desapercibido. Cuando le estoy mostrando el cielo a algún observador ocasional, casi siempre llega un momento en que dice: "Pero... esa estrella parece más roja, ¿no?" Esos colores son reales: las estrellas son de distintos colores. Y en sus colores hay muchísima información acerca de sus propiedades físicas y químicas, de su temperatura, de su composición, de su edad, de sus campos magnéticos, de su movimiento y mil cosas más. Los astrónomos estudian estos colores con su segundo instrumento favorito: el espectroscopio. El espectroscopio es un aparato que sirve para analizar los colores, descomponiendo la luz de las estrellas en preciosos arcoíris. Por supuesto, también puede hacerse con otras fuentes de luz, no sólo astronómicas sino en el laboratorio, y no sólo con luz visible sino con todo el espectro electromagnético. Es uno de los instrumentos más versátiles de la ciencia moderna. También es sorprendentemente sencillo de hacer: un espectroscopio casero como éste lo puede hacer un niño de 3er grado, y divertirse analizando el espectro del tubo fluorescente de la cocina.

Click en las fotos para agrandarlas.

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