sábado, 12 de enero de 2013

La parte del León

La constelación de Leo representa al León de Nemea, cuya piel era tan gruesa que no podía ser atravesada por arma alguna, y cuyas garras podían cortar cualquier armadura. Hércules, en el primero de sus famosos Trabajos, lo despachó de todos modos al más allá, y después lo despellejó para quedarse con la valiosa piel como armadura. ¿Cómo que lo despellejó, si el cuero de la bestia no podía ser cortado? ¡Ah!, ¡usó una de las propias garras del animal, obviamente!

Bueno, así lo vemos desde el hemisferio sur, panza arriba, como si fuera un lindo gatito que quiere que le rasquen la panza en lugar de un monstruo que secuestraba damiselas. Es una constelación fácil de distinguir en el cielo, particularmente por la forma de signo de interrogación que delinea la melenuda cabeza. Regulus ("reyezuelo", señalada con la letra griega alfa en el mapa), una de las estrellas más brillantes del cielo, marca el extremo de este asterismo, en lo que sería el corazón del león (que es el nombre que recibe en otras lenguas). En este mapa se ve también el planeta Marte. Hace años, una muy fría noche de invierno, mientras levantaba todo el equipo después de una noche de observación, vi la melena del León y una estrella extra, una estrella roja fuera de lugar. Se me pusieron los pelos de punta creyendo que era una supernova. Era Marte. Grrrr.

Bueno, pero desvarío. En Leo hay lindas galaxias, eso quería contar. Un par de ellas ya aparecieron por acá: M95 en ocasión de deleitarnos con una supernova, y NGC 2903 con su supernebulosa hiperbrillante. Ambas están también señaladas en el mapa. Pero las que quiero mostrar hoy son un grupito conocido como el Triplete de Leo. Está formado por tres grandes galaxias: M65, M66 y NGC 3628, todas de décima magnitud. Hace algunos meses las fotografiamos desde el sitio de Tres Lagos, una zona bastante oscura cerca de Bariloche. Acá están.

Son tres galaxias espirales que vemos con distintas inclinaciones. M66 es la más grande del trío, y es la que vemos más de frente. Es la de arriba a la derecha. M65 es la que aparece un poco más inclinada, a su izquierda. Vemos una línea de polvo oscuro que marca su disco. NGC 3628 es la de abajo. La vemos de canto, así que no distinguimos sus brazos espirales, pero sí su disco polvoriento, que es característico de las espirales.

Todas ellas se encuentran a unos 35 o 40 millones de años luz de nosotros: mucho más lejos que todas las estrellas individuales que vemos en la foto. Ésas son estrellas de nuestra galaxia. La más brillante, por ejemplo, esa azul que está por el medio a la izquierda, está a 144 años luz de nosotros. Más de 250 mil veces más cerca que las galaxias. Doscientas cincuenta mil veces más cerca. ¿Se hacen una idea? Si Roma estuviera 250 mil veces más cerca de mi casa en Bariloche, estaría a 40 metros de la puerta. Más cerca que la panadería de acá a la vuelta.  

Una cosa curiosa de este grupito es que están bastante cerca entre sí, a punto tal que se afectan gravitacionalmente unas a otras. Por eso los brazos de M66 son bastante asimétricos, probablemente distorsionados por un encuentro cercano con NGC 3628 en el pasado. Por la misma razón es una galaxia bastante activa, produciendo numerosas estrellas y supernovas. Las estrellas nacen del gas y del polvo que llenan el espacio entre las estrellas, y que normalmente está tan frío (bien frío: ¡a menos doscientos sesenta grados centígrados!) que no lo vemos. Pero brilla en "luces invisibles", en infrarrojo y en microondas, por ejemplo. Recientemente un nuevo telescopio, el James Clerck Maxwell (que ve una luz invisible llamada submilimétrica), produjo esta interesante imagen de M66. Vemos una imagen de luz visible y, superpuesta en rojo, la imagen submilimétrica que delinea el polvo frío. La imagen de la derecha es también la submilimétrica, pero solita y coloreada de otra manera. Vemos que el polvo es más abundante en el centro y a lo largo de los brazos, que también son prominentes en la luz visible de las estrellas. Pero también vemos una gran nube "brillante" y compacta en una zona entre los brazos, donde no parece haber muchas estrellas. Esa región es una candidata segura a convertirse en un hervidero de estrellas nuevas en el futuro.

La interacción entre ambas galaxias también dejó sus secuelas en NGC 3628. Por empezar, al verla de canto, vemos que su disco está muy "inflado", con muchas estrellas por encima y por debajo del medio. (Son estrellas que no vemos individualmente, eh, pero vemos ese brillo difuso formado por estrellas que no llegamos a distinguir individualmente.) Pero más notable que este "disco recalentado" es su impresionante cola, que requiere muchas más horas de exposición que las que yo usé en mi imagen. Cuando uno la ve, como en esta foto de Steve Mandel que apareció en la Astronomy Picture of the Day, no lo puede creer. Vayan a ver también la que sacó el genial Rogelio Bernal, aquí.

Lo que sí salió en mi foto es una pequeña galaxia irregular compañera de NGC 3628, una especie de "Nube de Magallanes" que la acompaña muy cerquita. Imagino que también es resultado de la colisión, un pedazo desgajado de la galaxia original, que quedó en órbita de la parte principal. Para verla tuve que forzar mucho el procesado de la imagen. Aquí está, en negativo para que se vea un poco mejor (click para agrandarla, obviamente). No tiene un nombre fácil de recordar, apenas un número de catálogo: [HKK2009] dJ1120+1332, clasificada como "galaxia de bajo brillo superficial". Curiosamente, en la foto hay varias otras galaxias de brillo similar (pero más compactas), magnitudes 18 o 20, pero que se encuentran mucho más lejos. Mientras la compañera de NGC 3628 está a 36 Mly (mega años luz), la otra que marqué está a... ¡2 mil millones de años luz! ¿Llegan a distinguir las galaxias de las estrellas? Con algo de práctica es bastante fácil. En fotos mejores que la mía, como la de Bernal o la de Mandel, las pequeñas galaxias se ven mucho mejor. Revísenlas que hay para entretenerse.

Bueno, tenía algo más para contar pero esta nota se hizo larga, así que queda para la semana que viene...


Créditos: La foto de M66 es de VLT/ESO, JAC, G. Bendo. La foto del Triplete que muestra la cola de NGC 3628 es de Steve Mandel. Las otras son mías, tomadas con la ayuda invalorable del Fresco y Yimy.

El análisis de estas fotos es posible sólo gracias a las extraordinarias herramientas que el Centro de Datos Astronómicos de Estrasburgo pone a disposición de todo el mundo: Aladin, Simbad y VizieR.

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