sábado, 26 de agosto de 2017

El ojo en el cielo

Como un ojo en el cielo, la cámara EPIC a bordo del satélite DSCOVR mira fijamente el hemisferio diurno de la Tierra desde el punto de Lagrange L1, un millón y medio de kilómetros en dirección al Sol. Hace unas fotos preciosas, en alta definición, en 10 bandas desde el ultravioleta al infrarrojo. Su principal propósito es el monitoreo de la dinámica de las nubes, la vegetación, el ozono y los aerosoles. Todo pasa a un segundo plano cuando hay un eclipse de Sol:


Descárguenla: es un gif animado de 1K píxels de ancho (probablemente lo están viendo reducido en esta columna). Lo hice con una docena de fotos del 21 de agosto, abarcando la totalidad del eclipse que cruzó de costa a costa los Estados Unidos, y que convocó la atención planetaria.

¿Lo viste por la tele o la Web? ¿Tuviste la suerte de estar allí? ¿Te dio ganas de ir al próximo? Andá haciendo planes. El año que viene no hay ningún eclipse total, apenas tres eclipses parciales (a no desdeñarlos). Pero atentos, porque el próximo eclipse solar total cruza Chile y la Argentina, el 2 de julio de 2019: San Juan, La Rioja, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires se encuentran en su recorrido. Ya habrá detalles, a no apurarse. Y el siguiente eclipse total también cruza Chile y la Argentina, el 14 de diciembre de 2020, desde el norte neuquino hasta la costa atlántica de Río Negro, atravesando toda la Patagonia norte...

Mientras tanto, aprovechemos para desmitificar un poco los eclipses, en base a las cosas que escuché y leí estos días:

1. Que en el momento del eclipse pesás menos (medio kilo menos). ¡FALSO!
Es cierto que la gravedad de la Luna afecta la Tierra: las mareas son su manifestación más evidente. Desde el punto de vista de las mareas, un eclipse no es más que una Luna nueva. Es cierto que durante la Luna nueva y la Luna llena las mareas son más pronunciadas. Pero las mareas sólo se perciben en objetos muy grandes porque dependen de la diferencia entre la gravedad en un lado y en otro. El hecho de que haya tanta agua en nuestro cuerpo no nos hace susceptibles de las mareas: por un lado, aunque las mareas del océano son las más evidentes, el agua es irrelevante en el fenómeno, ya que la gravedad afecta toda la materia por igual; por otro lado, no somos suficientemente grandes.

2. Que son eventos súper raros. ¡FALSO!
Los eclipses, como las sandías y los turistas, vienen en temporadas. Hay dos o tres temporadas por año, separadas unos seis meses, con uno o dos eclipses solares en cada una. Todos los años hay eclipses solares, y casi todos los años hay eclipses totales (¡en 2018 no hay ninguno!). Son eventos raros si uno se queda parado en un lugar de la Tierra. Si querés ver un eclipse, en particular un eclipse total, conviene ir a buscarlo.

3. Que durante el eclipse total se hace de noche. ¡VERDADERO!
El cielo se oscurece como si fuera el comienzo de la noche, se encienden las luces automáticas, y hasta se ven las estrellas brillantes y los planetas (si alguien se acuerda de mirarlos). Todo alrededor, cerca del horizonte, se ve como un raro amanecer circular: es el borde de la sombra de la Luna.

4. Que durante el eclipse baja la temperatura y cambia el viento. ¡VERDADERO!
La temperatura puede bajar varios grados y el viento, que responde a los cambios de temperatura y presión del aire, también lo siente. Inclusive durante el eclipse anular de febrero de 2017 sentimos este efecto, aunque el cielo siguió viéndose celeste.

5. Que los animales se confunden y se preparan para dormir. ¡Mmmm!
No conozco ningún reporte fidedigno de esto*, aunque es completamente razonable: realmente parece una noche súbita, y es lógico que algunas aves, por ejemplo, se dispongan a dormir. Un par de minutos después "amanece" y listo, siguen su vida lo más campantes, apenas confundidas.

* Mi amigo Santiago, físico argentino que trabaja en la NASA, fue a ver el eclipse y me contó que "los pájaros se callaron".

6. Que las cabras se desmayan. Falso, sin mayores comentarios.

7. Que si mirás el eclipse sin los anteojitos especiales te quedás ciego. ¡VERDADERO! (pero no del todo)
Hay mucha exageración con esto. Para empezar, los dos minutos de totalidad pueden mirarse a ojo desnudo. El Sol, después de todo, está detrás de la Luna. Nadie se queda ciego por mirar la Luna. Es cierto que es peligroso mirar fijamente el Sol durante las fases parciales del eclipse. Pero todos hemos mirado el Sol alguna vez, fugazmente, sin quedarnos ciegos. No hay daño permanente si se mira el Sol durante un par de segundos, y puede ser interesante ver el famoso "anillo de diamante" y las "cuentas de Baily". Sólo nos deslumbrará. Si mirás el Sol a ojo desnudo durante varios minutos, o durante varias horas, te quedarás ciego, haya o no haya eclipse. Eso sí: nunca, NUNCA, hay que mirar el Sol a través de un telescopio o binoculares sin un filtro adecuado.

8. Que las embarazadas no deben mirar el eclipse porque daña al bebé. ¡FALSO!
El eclipse sólo bloquea parte de la luz del Sol. ¿Qué efecto podría tener eso sobre un embarazo? Ocurre cada noche, cuando el Sol se esconde detrás de la Tierra, o cuando la embarazada se pone bajo techo...

9. Que cualquier alimento preparado durante el eclipse resulta envenenado. ¿Qué?
Ídem. ¿Nunca cocinaste de noche? Igual, no sé a quién se le ocurriría quedarse en la cocina en lugar de salir a ver el eclipse...

10. Que el eclipse produce efectos "energéticos" o "espirituales" en las personas. ¡Mmmm!
Si contamos el hecho de ver algo hermoso como un efecto espiritual, sí. Nada más.

A propósito de esto último, escuché comentarios que me sorprendieron. Gente un poco "harta" del eclipse, o que no entiende por qué tanta historia si no es un fenómeno misterioso, como pudo ser en otros tiempos: es apenas una cosa pasando delante de otra. La razón por la que nos fascina un eclipse, por la que millones de personas se sienten atraídas como para viajar miles de kilómetros para verlos, no es que sean un misterio ni produzcan cambios espirituales. Es simplemente disfrutar de algo raro y hermoso. No es más raro que eso. Escuchamos una y otra vez una sinfonía de Beethoven porque disfrutamos de algo hermoso; si no, bastaría escucharla una sola vez en la vida y listo.


Esta preciosa foto de la corona solar (la gigantesca atmósfera del Sol que sólo se ve durante los eclipses totales) es de Mark Rosengarten, quien la compartió en Spaceweather junto con un encantador relato de su experiencia. La estrella a la izquierda es Regulus.


Si no te gusta Beethoven, ponele Despacito, o lo que te guste.

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2 comentarios:

  1. Hola Guillermo. Desde el anuncio del eclipse me tiene intrigadísimo el corrimiento de Oeste a Este, contrario a lo esperable por la rotación de la Tierra. En la animación pareciera que la traslación de la luna excediera a la rotación terrestre, pero los números no me cierran...Podrías aclararme? Gracias

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    1. Ya lo comentaré en algún momento. Efectivamente, el movimiento de la sombra tiene más que ver con el movimiento de la Luna en su órbita que con la rotación de la Tierra. Es una cuestión geométrica que, si se me ocurre cómo contarlo y que se entienda, lo haré.

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