sábado, 26 de mayo de 2018

Luna llena en technicolor

El día 1 de marzo salió la Luna llena a las 20:30 en Bariloche. A las 21:51 alcanzó exactamente el plenilunio, una luna notable, reíte de la Tierra plana: a través del telescopio se veía completamente chata (un efecto que ya hemos comentado). Estaba todavía un poco baja para fotografiarla, así que esperé casi hasta las 11 y media. Hice 200 exposiciones de 1 milisegundo para apilarlas y mejorar la imagen. Porque sólo una buena imagen de la Luna permite apreciar la poco conocida variedad de sus colores naturales, que también hemos comentado hace tiempo. En esta ocasión hice un montaje de tres versiones: en colores naturales (izquierda), una saturada y una vibrante:


Los colores obedecen, naturalmente, a distintos minerales presentes en el suelo lunar. En general, en esta imagen los colores anaranjados son basaltos pobres en metales (hierro y titanio), mientras que los azules son ricos en metales. Como tuve que reducir drásticamente la imagen para ponerla aquí, hice también un montaje con ocho detalles al 100% de resolución.


La composición destaca algunos de los highlights de la Luna llena:

Messier 1 y 2. Notable par de cráteres muy elongados, con rayos bien marcados en una sola dirección. Formados por un impacto muy rasante en tiempos recientes. Se destacan en medio del Mar de la Fecundidad.

Tycho. Excepcional cráter, muy moderno (100 millones de años). Su borde circular mide 86 km de diámetro, pero durante la Luna llena se aprecia a su alrededor un enorme faldón de material eyectado y un sistema de rayos de más de mil kilómetros de largo. Creo que es la formación más pequeña visible a ojo desnudo en la superficie lunar.

Grimaldi. Un círculo de más de 200 km de diámetro, tan cerca del borde del disco lunar que se ve muy ovalado. Es muy oscuro: su fondo plano delata una inundación de lava que lo convierte casi en un pequeño mar.

Statio Tranquillitatis. Casi en el ecuador lunar, cerca de la "orilla" del Mar de la Tranquilidad, muy cerca del cráter Moltke (que se ve como un punto brillante en medio de una "bahía" bien azul en la foto). Es la primera estación humana en otro cuerpo celeste. Establecida el 20 de julio de 1969, permanece abandonada desde el 21 de julio de 1969.

Copernicus. Otro de los cráteres extraodinarios de la Luna: apenas mayor que Tycho, también tiene un enorme faldón de eyección que forma una extensa filigrana de rayos que sólo se aprecia durante la Luna llena. Fíjense qué distintos que son uno del otro.

Mare Crisium. Claramente visible a ojo desnudo, parece ovalado de norte a sur pero en realidad está ligeramente estirado de este a oeste: 620 por 570 km. El fondo es muy plano y justo fuera de su borde occidental se destaca el sistema de rayos de Proclus, asimétrico por un impacto rasante.

Plato. Muy circular, muy oscuro, de fondo muy plano. Está justo al norte del Mar de las Lluvias, en la región alta que separa a éste del Mar del Frío (ambos se ven en el detalle). Mide 100 km de diámetro. Justo al este (a la izquierda en mi foto) están los Montes Alpes y el notable valle del mismo nombre.

Aristarchus. Uno de los cráteres más raros: se destaca el color celeste en la imagen saturada, correspondiente a material volcánico encontrado en pocos otros lugares de la Luna. Lo rodea un faldón que parece un cuadrado en perspectiva, y varios ríos serpenteantes, el Valle de Schröter y las Rimas de Aristarco (probablemente tubos de lava colapsados).

¿Te gusta la Luna? No te pierdas este video que simula un sobrevuelo, hecho con imágenes y datos del Lunar Reconnaissance Orbiter. En 4K, quien pueda.

Compartir:

sábado, 19 de mayo de 2018

Into the void

Past the stars in fields of ancient void
Through the shields of darkness where they find
Love upon a land a world unknown.
Black Sabbath, Into the void

La semana pasada comentábamos el Gran Debate de la astronomía de principios del siglo XX: la cuestión de si las "nebulosas espirales" estaban dentro o fuera de la Vía Láctea. Edwin Hubble demostró poco después que eran, como decía Heber Curtis, sistemas lejanos similares a la Vía Láctea. El simple hecho de poder observar estas galaxias fue la clave para averiguar mucho de lo que sabemos del universo: que es inmenso, más inmenso que la vastedad interestelar, que se expande, que tuvo un origen y una evolución a partir de un estado caliente y denso muy distinto de lo que vemos ahora.

En años recientes los surveys de galaxias nos han mostrado que su distribución es extremadamente heterogénea, formando una especie de espuma con grandes burbujas vacías y filamentos donde se amontonan las galaxias formando cúmulos. Los modelos físicos de evolución del universo permiten explicar cómo se formó esta espuma, en la que juega un rol crucial la materia oscura, que observamos de manera indirecta pero cuya naturaleza nos resulta todavía esquiva.


¿Cómo habría sido la astronomía del siglo XX si no hubiésemos podido ver galaxias más allá de la Vía Láctea? Si estuviéramos en medio de una de las burbujas vacías, los telescopios de principios del siglo XX no habrían mostrado nada más allá de la Vía Lácta. Sólo oscuridad. Ni universo en expansión ni nada. ¿Qué hubiera pasado con la Teoría de la Relatividad General, sin el territorio fértil del cosmos en expansión de Hubble?

Curiosamente existen tales void galaxies. Una de ellas es ésta, la galaxia más solitaria que conocemos:


Esta preciosidad espiral, MCG+01-02-015, parece estar rodeada de galaxias, pero es un engaño producto de la perspectiva. Todas esas galaxias del fondo están muchísimo más lejos. La galaxia más solitaria que conocemos flota en total aislamiento en medio de un vacío de 100 millones de años luz. Para poner en perspectiva lo que esto significa, observen algunas de las galaxias que hay alrededor nuestro hasta 100 millones de años luz:


Todo el inmenso cúmulo de galaxias de Virgo, más los cúmulos de Fornax y Erídano y una multitud de grupos menores llenan este espacio. Tenemos que alejarnos a 200 millones de años luz para empezar a ver las grandes burbujas, los voids, como el que ocupa la Galaxia Solitaria:


MCG+01-02-015 se encuentra en la dirección de Piscis, a más de 300 millones de años luz de nosotros. Si la Vía Láctea estuviera en su lugar, no habríamos sabido acerca de la existencia de otras galaxias hasta la década de 1960, siempre y cuando la técnica astronómica hubiese seguido el mismo camino. ¡Qué sorpresa la del astrónomo que primero observase pequeñísimas nebulosas de naturaleza desconocida en sus fotos! ¡Qué material para un Gran Debate!


El video muestra un vuelo a través de cientos de miles de galaxias del SLOAN survey, preparado por Berkeley Lab. La imagen de MCG+01-02-015 es de NASA/ESA/Hubble Space Telescope. Las ilustraciones de la distribución de galaxias son del Atlas of the Universe.

Compartir:

sábado, 12 de mayo de 2018

El Gran Debate y el Agua Negra

Cualquier telescopio mediano permite ver, desde un lugar razonablemente oscuro, pequeñas nebulosas más o menos ovaladas y de aspecto espiral que, a principios del siglo XX, estuvieron en el centro de un misterio científico: ¿qué eran? En 1920 se desarrolló en el Museo Smithsoniano un Gran Debate, en el cual expusieron sus argumentos los dos principales defensores de posibles soluciones del misterio. El asunto era más profundo que la mera naturaleza de las nebulosas. Harlow Shapley sostenía que el Sol ocupaba un lugar periférico en el inmenso sistema estelar de la Vía Láctea, y que las "nebulosas espirales", similares a las muchas nebulosas que observamos en el plano de la Vía Láctea, formaban parte de este sistema estelar. Heber Curtis argumentaba que el Sol estaba en el centro del sistema de estrellas, y que las nebulosas eran en sí mismas sistemas gigantes similares a la Vía Láctea entera, y que estaban por lo tanto lejísimos.


Si Shapley hubiera tenido razón, la Vía Láctea sería el universo todo. Si, en cambio, las nebulosas del debate eran extragalácticas el universo era inmensamente mayor que lo que se había explorado durante el siglo XIX. La cuestión se zanjó cuando Edwin Hubble pudo medir la distancia a la "nebulosa" de Andrómeda y a otras similares. Resultó, como aprendemos hoy desde chiquitos, que eran galaxias, inmensas y lejanísimas.

Curiosamente, los dos campeones del Gran Debate tenían razón en parte y se equivocaban en parte. ¿Hay alguna enseñanza en esto? Dentro de un siglo, ¿verán nuestros esfuerzos por comprender la naturaleza misteriosa de la materia oscura con la simpatía con la que nosotros vemos el Gran Debate? ¿Habrá algo de razón en cada posición: que son partículas muy poco interactuantes, axiones, neutrinos, agujeros negros primordiales, o que hay que modificar la gravitación? Creo que la mayoría de los físicos y astrofísicos estamos razonablemente convencidos de que se trata de partículas. Después de todo, sabemos que el modelo estándar, con todos sus éxitos, no está completo (falta la masa de los neutrinos, entre otas cosas). Pero pasan los años y los experimentos que bucan detectar directamente las partículas de materia oscura siguen sin dar resultados (salvo la oscilación anual del experimento DAMA/Libra, que muchos sospechan es un error sistemático).

Me encantaría que la materia oscura se descubra en la Argentina. Todavía el gran público no lo conoce, pero desde hace años tenemos un proyecto de un laboratorio de partículas subatómicas a gran profundidad, una condición necesaria para aislarse de la radiación cósmica y poder estudiar fenómenos sutiles como la materia oscura. El laboratorio ANDES se construirá a mitad de camino del nuevo túnel carretero debajo de la cordillera, en el Paso de Agua Negra, en San Juan. El líder del proyecto es nuestro colega Xavier Bertou, del grupo de Partículas y Campos del Centro Atómico Bariloche. El túnel es importantísimo para la economía del cono sur, y el laboratorio es una oportunidad sensacional para la ciencia básica sudamericana. Espero que los dos se lleven a cabo, y que Xavier descubra la materia oscura allá por el 2028.


Las imágenes de las galaxias espirales M101 y M104 son de NASA/ESA/Hubble Space Telescope. El plano del laboratorio es del proyecto Agua Negra Deep Experiment Site y del Consorcio Sudamericano de Experimentos Subterráneos. Lean el folleto de ANDES aquí.

Compartir:

sábado, 5 de mayo de 2018

Pesebre Austral

Sigamos con el ping-pong de cúmulos estelares, que nos llevó de IC 2602 en el cielo del sur, a las Pléyades en el horizonte norte. Volvemos al sur, para visitar un hermoso cúmulo estelar que ya se había colado en la foto con la que introduje a Theta Carinae. Es el cumulito que se ve casi justo arriba de la punta del ciprés en esta foto:


Se trata de NGC 2516, una más de las joyas de la constelación de Carina. Así como IC 2602 tiene un sobrenombre por su parecido con un cúmulo del norte (las Pléyades del Sur), a NGC 2516 le dicen el Pesebre Austral, por un somero recuerdo de M44, el Pesebre (Praesepe, en latín, también llamado la Colmena) en Cáncer. Ambos cúmulos son fácilmente visibles a simple vista como nubecitas de magnitud 3.7, y cualquier instrumento óptico de poca potencia los revela en toda su gloria:


El Pesebre Austral tiene, como su homónimo, varias estrellas rojas (gigantes) que se destacan junto a las blancas y azules. Las dos más brillantes son de quinta magnitud. Una tercera estrella del mismo brillo forma un triángulo con ellas (el vértice más al norte, abajo). Aunque en mi foto se ve algo rosadita, es un estrella blancoamarillenta de clase espectral F (si no me equivoco no forma parte del cúmulo, encontrándose bastante más cerca). La estrella bien azul a su derecha es de clase B, naturalmente (y parece estar a la distancia correcta como para ser parte de NGC 2516). En el núcleo del cúmulo vemos también variedad de colores.

A propósito, ¿les parece que hay un núcleo denso y muchas más estrellas dispersas alrededor? Efectivamente, NGC 2516 ha sufrido una segregación por masa, es decir que las estrellas más masivas han "caído" al centro, mientras que casi todas las pequeñitas forman un halo exterior. Según los autores del trabajo donde lo leí, la masa total del cúmulo sería de 1400 masas solares, ¡el doble que las Pléyades!

NGC 2516 es un cúmulo joven, de unos 150 millones de años (similar a las Pléyades, y bastante menos que el Pesebre M44). Se encuentra a 1100 años luz de nosotros (más lejos que los 436 de las Pléyades y los 577 de M44). Es fácil encontrarlo guiándose por la Falsa Cuz, como podemos leer en Sur Astronómico. En esta foto nos hace photobombing otro cúmulo estelar, ESO 123-26. Está algo más lejos, a 1800 años luz. Más allá de esto, la Humanidad no sabe gran cosa sobre él.

¡Habrá más rondas del ping-pong de cúmulos estelares!


El trabajo de referencia es:

Jeffries et al., The mass function and mass segregation in NGC 2516, en The Future of Cool-Star Astrophysics, eds. Brown et al. (University of Colorado), 2003, p. 793-798.

En la foto puse que NGC 2516 está a 1300 años luz, pero según Simbad son 1127.

Compartir:
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...