sábado, 19 de abril de 2014

Me mareo con el eclipse

Esta semana, en ocasión del eclipse de Luna, me hicieron varias veces una pregunta que se repite cada tanto. Tiene que ver con las mareas, de las cuales ya comenté algo hace poco, explicando que hay dos mareas altas por día y que se atrasan algo menos de una hora cada día. Allí prometí explicar por qué se producen las mareas, pero esa explicación tendrá que esperar. Lo de hoy es mucho más urgente,  sencillo y fundamental, y todo el mundo debería tenerlo claro.

La pregunta, que surge siempre en ocasión de un eclipse de Luna, es más o menos la siguiente:

"Si la Luna causa las mareas, y nuestro cuerpo está hecho en un 70% de agua, ¿qué efecto produce el eclipse en las personas?"
La respuesta tiene dos partes, y las dos son igualmente sencillas.

En primer lugar, las mareas son un efecto de la gravedad de la Luna. ¡No de la luz de la Luna! Durante el eclipse lo único que cambia es la luz de la Luna: se pone oscura y roja, por el hecho de meterse dentro de la sombra de la Tierra. Por lo demás, es una luna llena como la de todos los meses. Su marea no es distinta de la de todas las lunas llenas.

OK, entonces. El eclipse no tiene efecto alguno sobre la marea. Pero de todos modos estamos hechos en gran medida de agua. Si la Luna es capaz de mover el agua del océano, ¿qué efecto produce en nosotros?

La respuesta es que el hecho de que estemos hechos de agua es irrelevante. Las mareas del océano son las más evidentes. Pero las mareas son un efecto de la fuerza gravitatoria, que afecta a toda la materia por igual. El agua no tiene ninguna propiedad que la vuelva susceptible a las mareas. La gravedad lunar produce mareas en toda la materia de la Tierra. El agua es fluída y se acomoda cambiando de lugar, y la vemos fácilmente. El aire también es fluído, y aunque no las veamos también la atmósfera de la Tierra tiene mareas como las del océano. Hasta la propia corteza rocosa del planeta se deforma todos los días bajo la influencia gravitacional de la Luna. Son unos pocos centímetros, pero perfectamente medibles y de hecho, hoy en día, relevantes en la calibracíón del sistema GPS. Galaxias enteras se deforman por efecto de la fuerza de marea producido por otras galaxias, como ya he contado en alguna ocasión.

En resumen: 1. El eclipse es irrelevante en el fenómeno de las mareas. 2. El agua es irrelevante en el fenómeno de las mareas. ¿OK?

Ojo: esto no quiere decir que los eclipses no tengan ningún efecto sobre nosotros. El efecto es triple: estético, económico e intelectual. Son preciosos, son gratis, y nos encanta entender qué está pasando.

Alguien insistirá: Ah, bueno, está bien que el agua sea irrelevante. Pero igual estamos hechos de materia. Si la Luna produce mareas en el aire, en el agua y en la tierra, ¿qué produce en nosotros? La respuesta, cuando explique por qué se producen las mareas.



Las fotos son del eclipse del 15 de abril, que a mí me pareció más brillante que otros. Lo más lindo del eclipse fue el triángulo formado por la Luna roja, la estrella azul Spica y el brillante planeta Marte, que se ve en la primera foto. Spica y la Luna se ven en la segunda. Ambas están tomadas durante la fase de eclipse total. En Bariloche hubo mucho viento y llovizna, así que las fotos están maso maso.

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